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Miramar - Buenos Aires - Argentina

Miramar se podria decir que es la segunda cuidad de las diagonales, pero mejor conocida como la Cuidad de los niños, esta particular cuidad en la
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que se funde la vida costera con un reflejo del campo , se unen casi cruzando la calle , es la elegida por la familia por su tranquilidad y divercidad en recreacion nocturna , bingo, casino, bares, restaurantes y diurna en sus balnearios , el campo de golf , el vivero con poderes energeticos , su feria de artesanos, sus playas son amplias con escolleras y al sur playas limpias solitarias para llegar en 4x4 o caminando, los deportes esta siempre ligados a Miramar , el Surf es uno de los mas practicados.
El Bosque Energético de Miramar atrae a 300 personas por día. De hecho, en los últimos dos años se convirtió en una de las ofertas
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turísticas de la ciudad que más gente convoca.

"En invierno, en un fin de semana, pasan mil personas que vienen de todas partes para visitarlo", dicen en la Dirección de Turismo. Y una vez probado, el bosque despierta fervientes adhesiones o inclaudicables escepticismos. Pequeño, cerrado, un manojo apretado de pinos en medio del paisaje.

A 5 kilómetros de Miramar, por la ruta que va a Mar del Sur, se lo reconoce enseguida por su forma y porque, al lado, se pueden ver numerosos autos estacionados y puestos improvisados de venta de arbolitos de colores, dulces, quesos y duendes de cerámica. Los adeptos dicen que salen fortalecidos, en paz. Otros aseguran que no pueden expresar lo que sienten. "No sé, entrá y comprobalo", aconsejan. Oscuro y silencioso Adentro el bosque es oscuro y silencioso. Más quieto que otros bosques. Suelo amarillo y troncos negros por donde se mire. troncos numerosos y muy juntos. Adentro es tan distinto de afuera que puede estar lloviendo o brillar un sol arrebatado que allí no cambia nada. Las copas se juntan y todo es encierro. El único inconveniente para entregarse a tanta mística son los gritos de los chicos que visitan el lugar. Familias movedizas, apuradas por sentir los efectos del famoso bosque. Quieren la conexión con la naturaleza ya, instantánea. "Mirá, Norberto", señala una señora cuando comprueba que, como le dijeron, el palito se queda pegado al tronco. Y es así. De las ramas cortadas que sobresalen en todos los troncos, si uno pone otra ramita pequeña se queda fija allí como si fuera un imán. "Yo ya pegué diez", asegura Marcos, de 8 años, que visita el bosque por segunda vez. No hay explicación científica. Lo que sí se sabe es que se trata de una reserva forestal única en toda la costa atlántica. "La existencia simultánea de la alta densidad y variedad de pinos y coníferas cerca del mar no se repite en ninguna zona de nuestra costa", asegura el folleto explicativo del Ente de Turismo de Miramar. También cuenta que, desde 1951, comenzaron las investigaciones en la zona y que llegaron especialistas de todas partes del mundo a estudiar el fenómeno. Pero nadie sacó nada en claro. Roberto, 46 años, de Villa del Parque, trajo a una amiga para que experimente lo que él cada vez que visita el lugar. Por su trabajo —es vendedor de seguros— viaja todo el tiempo y siempre se hace una escapada. "Es como que me llama", explica fascinado. Y jura que él se siente "más pleno y con energía" al frecuentarlo. Pero, como suele suceder, cuando alguien quiere mostrar algo, esto no sucede. Su amiga no experimentó nada. "Hoy hay mucho viento y mucha gente", se excusa Roberto o excusa al bosque que esta vez no funcionó. Por las dudas los dos se van con unas piñas en la mano. "No las sacó del árbol, ¿no?", pregunta preocupado el cuidador de autos que, silbato en boca, asume el rol de guardaparques. "No, estaban en el suelo y además, como me dijeron, pedí permiso al árbol antes de tomarlas", aclara Roberto. Los que quieren meditar llegan temprano.

"También vienen a hacer yoga", agrega el cuidador- guardaparques, cambiando el tono para esta última palabra. "Hacen sus cosas", define

dejando el misterio en el aire.

Fuente: Clarin

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